Curiosidad es una característica común a la mayoría de los arquitectos. Al final de cuentas, esos profesionales se inspiran en construcciones de hoy y del pasado, en el arte, en la literatura y en la vida de las personas para crear sus propias obras y dejar un legado. Entonces, ¿qué tal conocer algunos hechos interesantes sobre la historia de la arquitectura brasileña para ampliar su repertorio y para que le sirva de inspiración?

¿Quedó curioso? ¡No se preocupe! Hicimos una selección para ahondar un poco en esa trayectoria de sucesos y conquistas y hacer que usted sienta que puede utilizar de alguna manera esa historia. ¿Preparado? ¡Vamos a comenzar!

1. El surgimiento de la arquitectura en Brasil

Fuertemente influenciado por la iglesia católica, los colonizadores portugueses iniciaron la arquitectura brasileña con la construcción de templos religiosos. Enseguida priorizaron las fortalezas.

Las primeras órdenes religiosas que se instalaron en Brasil: los Carmelitas, Jesuitas y Franciscanos, construyeron templos de acuerdo con el estilo renacentista tardío o manierista portugués.

Es por ese motivo que las primeras iglesias construidas en el país poseen esas características: fachadas compuestas por figuras geométricas, contraste entre la piedra y las superficies blancas y frentes triangulares, entre otras. ¡Ejemplos no faltan en las principales ciudades históricas!

2. El papel de las reducción jesuíticas

En muchas ciudades brasileñas usted puede percibir una distribución urbanística común. El centro (especialmente, el centro viejo) se desarrolla a partir de una iglesia católica bien tradicional, con una plaza adelante.

Ese tipo de organización (bien común en la América hispana también) tiene un motivo: cuando comenzaron a colonizar Brasil, los portugueses esperaban contar con el trabajo de los indios. Para eso, el primer paso era conformarlos a los moldes de la civilización europea, incluyendo la catequización.

Fue por ese motivo que ellos trajeron a los jesuitas. Esos padres organizaron las comunidades según un modelo conocido como reducción jesuítica, que tenía las siguientes características:

  • El predio central estaba compuesto por la iglesia y la acomodación de los sacerdotes.
  • Al frente de la iglesia había un espacio amplio, donde los indígenas eran reunidos para una serie de actividades que acontecían en la reducción y que dio origen a las plazas.
  • Alrededor de esta estructura principal estaban dispuestas las casas de los indios, completando la comunidad.

Ese fue el modelo que inició muchas ciudades brasileñas (e hispanoamericanas) en el periodo de la colonización. Después, incluso cuando el foco no era formar esas comunidades con los indígenas, nuevos poblados fueron estructurados a partir de esta misma idea.

3. La arquitectura en el Brasil colonial

Quien ya visitó caseríos antiguos de ciudades históricas, pudo percibir características interesantes. Las construcciones urbanas eran levantadas en el límite con la vía pública, siendo extendidas hasta las divisas laterales de los terrenos.

De esa manera, en esas propiedades no había jardines ni quintas circundando la construcción. Es más, no era la calle lo que definía el espacio para las casas. Era exactamente lo contrario: el límite de las casas era lo que definía el trazado de las calles.

Debido a la ausencia de las veredas o calles empedradas, el trazado de las calles era realizado con cuerdas y estacas. Como esos elementos no son duraderos, las casas eran rápidamente levantadas en ese límite para perpetuar su configuración.

En las propiedades rurales, las construcciones se dividían entre los grandes caserones de los señores y las simples moradías de los (pocos) funcionarios. Como gran parte de los trabajadores eran esclavos, ellos eran acomodados en las terribles senzalas.

4. Las discretas iglesias protestantes

Aunque algunas iglesias protestantes modernas sean grandes y suntuosas, ellas acostumbraban ser muy diferentes a las iglesias católicas que tenemos en Brasil. El diseño es diferente y la mayoría de ellas no posee torres, campanas ni otros elementos distintivos.

Sin embargo, al viajar para grandes ciudades de Europa y de América del Norte, usted puede observar que en aquellas regiones las iglesias protestantes son muy semejantes a las iglesias católicas. Grandes construcciones en piedra, torres, campanarios, puertas enormes; solo es posible diferenciarlas por la placa y por el gallo en la parte superior de la torre (en lugar de la cruz).

¿Cuál es la razón por esa diferencia en Brasil y en Hispanoamérica en general? La respuesta está en la historia. Debido a la colonización portuguesa y a los esfuerzos de la Contrarreforma, durante siglos, fue prohibido profesar cualquier religión que no fuese la católica en territorio brasileño.

La prohibición funcionó durante mucho tiempo. Más específicamente, hasta 1808. Fue en ese año cuando don Juan VI y su corte necesitaron huir desde Portugal hacia Brasil por la conquista de aquel territorio por Napoleón. Traídos bajo la protección de militares ingleses, que permanecieron en el territorio. Como esos militares eran protestantes (en su mayoría, anglicanos) y don Juan no quería problemas con Inglaterra, él autorizó que ellos celebraran sus cultos. Pero para no desagradar a la iglesia católica, el gobierno colocó una serie de exigencias. Entre ellas, se determinó que los predios deberían ser simples como casas, sin cualquier señal que los caracterizara como templos. No habría campanarios para invitar a las personas a los cultos ni otros elementos distintivos. Esa es la razón por la que las iglesias protestantes en Brasil son tan diferentes a las europeas y a las iglesias católicas.

5. La importancia del Barroco minero

El estilo barroco, obviamente, no surgió en Brasil: pero en el territorio de Minas Gerais él ganó definitivamente una versión peculiar. Sus características son tan diferentes que suscitan debates: algunos especialistas las clasifican como barrocas y otros, como Rococó.

La fachada de las iglesias, su ornamentación interna, las pinturas y las esculturas son impresionantes. Ellas encantan por la riqueza de detalles, lujo y ostentación. Las obras del maestro Aleijadinho [Lisiadito] se hicieron conocidas en el mundo entero, transformándose en una referencia arquitectónica y artística incontestable.

6. El surgimiento del Modernismo

Después del periodo en el que estilo rebuscado del Art Decó predominó, Brasil se rindió al Modernismo. En la década de 1920, grandes arquitectos como Oscar Niemeyer fueron responsables por la renovación de la arquitectura brasileña, proponiendo líneas simples.

Probablemente, el principal símbolo del Modernismo brasileño es la ciudad de Brasilia. La actual capital del país fue construida en la década de 1950 y se transformó en Patrimonio cultural de la humanidad debido a sus singulares características.

Después de todas estas curiosidades podemos llegar a una conclusión: la arquitectura brasileña no se desarrolló apenas desde el punto de vista tecnológico. Ella abarca un increíble caldo de culturas, que la hace cada día más rica e interesante.

Debido a la gran misceginación, la arquitectura de este gigante país refleja valores y costumbres de cada uno de estos pueblos. Influencias indígenas, negras y europeas; del arte, de las religiones y de tribus crean estilos arquitectónicos típicos de cada región.

La mezcla entre lo antiguo y lo contemporáneo, además de toda esa diversidad referente a la combinación cultural, hace que se pueda viajar por varios países y continentes dentro del propio territorio brasileño.

Entonces, ¿le gustó conocer estas curiosidades sobre la historia de la arquitectura brasileña? ¿Le pareció interesante? Entonces, comparta el post en las redes sociales y ¡marque a sus amigos!