En el ambiente de trabajo es común pasar años usando los mismos muebles y equipamientos. Incluso cuando tales ítems presentan problemas, terminamos ajustándonos a la ineficiencia de algunos de ellos, sin percibir que la necesidad de sustitución es urgente.

Lo que no siempre notamos es que esa “acomodación” involucra un alto costo para la empresa. Pero, ¿cómo saber cuándo es necesario cambiar los muebles de la oficina?

Para que usted pueda identificar el momento ideal para actuar, preparamos un check list de los puntos de su ambiente corporativo. Continúe la lectura y ¡observe cuándo ellos están señalando la necesidad de una sustitución!

1. Falta de armonía en el ambiente

Armonía externa produce armonía interna. Por eso, cuando los colaboradores trabajan en un ambiente visualmente desorganizado, la propia mente tiene dificultades para concentrarse y tener un buen desempeño.

Infelizmente, esta desorganización visual acontece en muchas oficinas. En diversos casos, los muebles fueron adquiridos poco a poco, sin que obedecieran a un padrón estético. Y, cuando están reunidos, la combinación es desagradable.

La armonía visual facilita la concentración y, consecuentemente, la productividad. Los colores necesitan ser estimulantes, pero, al mismo tiempo, no deben incomodar a quien trabaja en aquel ambiente.

Además de estos aspectos, todo el conjunto y la disposición necesitan ser planeados para hacer que la iluminación sea eficiente y para reducir los ruidos y los ecos. Si tal armonía visual no caracteriza su oficina actualmente, ¡ese es un asunto que merece su atención!

2. Falta de confort

La mayoría de los colaboradores pasa gran parte de su tiempo dentro de la empresa. Sus actividades exigen que queden horas seguidas en la misma posición.

Por eso, el confort de los muebles de la oficina -o la falta del mismo- causa un gran impacto en la salud y en la productividad del colaborador. Es prácticamente imposible que un funcionario se concentre cuando su posición genera dolores en partes de su cuerpo como los hombros, el cuello, la espalda, los brazos o cualquier otra.

3. Desgaste natural del tiempo

Aunque tomemos todo el cuidado con la limpieza, el uso correcto y la conservación, el desgaste de un mueble es inevitable. Él está expuesto al polvo, a los vestigios de la contaminación y, muchas veces, a la luz solar; elementos que perjudican su apariencia a lo largo del tiempo.

Y el problema no es solo la apariencia. Cuando el funcionario usa una silla por un largo tiempo, su peso ejerce un efecto sobre la espuma. Ella pierde la firmeza y la capacidad de sustentación, creando deformidades que la hacen menos confortable.

Lo mismo acontece con el sofá donde sus clientes esperan para ser atendidos, los asientos de la sala de reuniones y cualquier otro mueble tapizado. El tejido también se desgasta, perjudicando el revestimiento.

Podríamos citar una serie de situaciones semejantes con otros elementos: armarios que no cierran debido a problemas en las bisagras y trancas, mesas que se mueven, sillas que no mantienen la regulación deseada. Todo esto indica la necesidad de un cambio.

4. Alto costo de mantenimiento

Cuando los muebles comienzan a presentar desgastes, aumentan la frecuencia y el costo de los mantenimientos. Además del impacto en el presupuesto que se hace cada vez mayor; la imposibilidad de usar los equipamientos hasta que se haga el arreglo perjudica la productividad.

5. Design incompatible con la imagen de la empresa

La identidad visual es responsable por la primera impresión que un cliente tiene en relación con su empresa. Los colores, el diseño y la disposición de los elementos en todos los puntos de contacto son esenciales para transmitir una imagen compatible con sus objetivos.

Este concepto necesita estar presente en todas las formas de contacto con el cliente. Y la página de la Internet de la empresa debe seguir la misma línea de diseño, los materiales impresos necesitan estar en conformidad con tal imagen. Su oficina, que es el lugar donde las personas son recibidas, no puede desentonar de los otros elementos.

Por lo tanto, analice su espacio actual. ¿El diseño es compatible con la imagen que la empresa quiere proyectar? ¿Él refleja la misión y los valores que dirigen las acciones de la organización? ¿Los colores de su logo están presentes de manera armoniosa en el layout del ambiente corporativo?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es “No”, está en el momento de cambiar los muebles de su oficina.

6. Falta de adecuación

Un buen mueble corporativo es aquel que facilita la actuación del colaborador. Por eso, la mesa ideal para una persona que trabaja en la recepción es muy diferente a la indicada para un trabajador que pasa el día sentado.

¿Quiere otro ejemplo? Un profesional que recibe personas para la interacción, sean clientes, proveedores, socios estratégicos o colegas de trabajo, necesita una mesa que garantice una mayor distancia entre los interlocutores.

En caso que esto no acontezca, probablemente sus piernas se tocarán durante la conversación, causando situaciones incómodas. Por lo tanto, si el mobiliario de su oficina no prevé tales diferencias, considere seriamente la sustitución.

7. Falta de adecuación a los equipos electrónicos

Otro punto que merece atención es el uso de equipamientos. Actualmente, diversos equipamientos electrónicos forman parte de la rutina de trabajo de los colaboradores, aumentando la demanda por acceso a periféricos, enchufes y conectores.

Muebles proyectados hace algún tiempo no tomaban en consideración esa necesidad. En la mejor de las hipótesis, ellos hasta llevaban tal factor en consideración, pero todavía no disponían de las soluciones conocidas hoy.

Por lo tanto, si el mobiliario de su oficina no es adecuado para soportar todos los equipamientos tecnológicos de forma satisfactoria, se trata de una señal de alerta. Este último comentario porque la productividad puede ser reducida, al paso que arreglarlo “con alambre” colocarán todo el ambiente en riesgo.

Esos son las principales señales que usted necesita cambiar los muebles de su espacio corporativo. Sin embargo, la sustitución debe ocurrir con criterio. Sin un análisis cuidadoso, las adquisiciones pueden que no atiendan los requisitos de diferenciación necesarios, tal como lo comentamos en el último tópico.

Bono: Cómo cambiar los muebles de la oficina con seguridad

Especialistas lo pueden ayudar a economizar en la compra. Al analizar las actividades que sus colaboradores desempeñan, ellos apuntarán dónde es necesario usar materiales más resistentes y cuándo es posible recurrir a soluciones más baratas.

Vamos a pensar en un ejemplo simple, pero que tiene un gran impacto en el presupuesto: las sillas. Aquellas que son utilizadas diariamente por los colaboradores necesitan ser resistentes y tener regulaciones. El ajuste ergonómico es esencial para el confort.

Por otro lado, las sillas de la sala de reuniones son, generalmente, usadas con menor frecuencia y por un periodo reducido. Por lo tanto, no necesitan seguir las mismas especificaciones de las piezas de uso continuo.

Contratar a una empresa especializada en el ramo es la mejor alternativa para cambiar los muebles de la oficina y obtener resultados satisfactorios. Usted recibirá indicaciones de los mejores productos para cada caso, lo que causará un impacto positivo en la productividad, pero sin comprometer su presupuesto.

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